XIV

Jesús puesto en el sepulcro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos,
porque por tu Santa Cruz
redimiste al mundo.

José de Arimatea, tras pedir permiso a Pilato, toma el cuerpo de Jesús,
lo envuelve en una sábana limpia y lo deposita en un sepulcro nuevo exca-
vado en la roca

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas,
según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio
donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había
sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación,
y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. Juan 19, 40-42
Nicodemo también ayudó, trayendo especias aromáticas (mirra y áloe) para
ungir el cuerpo, cumpliendo con las costumbres judías de sepultura.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
como era en un principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos.
Amén

ORACIÓN.

Señor Jesús,
hemos caminado contigo por el sendero de la Cruz,
recordando tu entrega y tu amor sin medida.
En cada estación hemos visto reflejadas
las heridas del mundo y las nuestras propias.
Te pedimos que, al dejar este momento de oración,
no dejemos atrás tu ejemplo.
Danos un corazón humilde para cargar nuestras cruces,
unos ojos atentos para reconocer el dolor ajeno
y unas manos dispuestas para servir con ternura.
Que tu Resurrección sea nuestra esperanza,
y que, guiados por tu luz,
sepamos transformar el sufrimiento en amor,
la injusticia en justicia,
y la muerte en vida.
Amén.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

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