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Segundas Vísperas
Domingo XXXI Ordinario

Semana III

Martha de Jesús+
1941-2008

Daniel +
1972-2001

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Santa Unidad y Trinidad beata:
con los destellos de tu brillo eterno,
infunde amor en nuestros corazones,
mientras se va alejando el sol del fuego.

Por la mañana te cantamos loas
y por la tarde te elevamos ruegos,
pidiéndote que estemos algún día
entre los que te alaban en el cielo.

Glorificados sean por los siglos
de los siglos el Padre y su Unigénito,
y que glorificado con entrambos
sea por tiempo igual el Paráclito. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Oráculo del Señor a mi Señor: "Siéntate a
mi derecha." Aleluya. +

- Salmo 109 -

Oráculo del Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
+ y haré de tus enemigos
estrados de tus pies."

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendre, como rocío,
antes de la aurora."

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
" tú eres sacerdote eterno
según el rito Melquisedec."

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,
por eso levantara la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Oráculo del Señor a mi Señor: "Siéntate a
mi derecha." Aleluya.

Ant. 2 El Señor piadoso ha hecho maravillas
memorables. Aleluya.

- Salmo 110 -

Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.

Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles;
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su poder,
dándoles la heredad de los gentiles.

Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.

Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 El Señor piadoso ha hecho maravillas
memorables. Aleluya.

Ant. 3 Reina el Señor, nuestro Dios, dueño
de todo. Aleluya.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
Porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya.

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos.
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero.
Su esposa se ha embellecido
R. Aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Reina el Señor, nuestro Dios, dueño
de todo. Aleluya.

LECTURA BREVE

1Pe 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en su gran misericordia, por la resurrección de
Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de
nuevo para una esperanza viva, para una herencia in-
corruptible, pura, imperecedera, que os está reservada
en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe
para la salvación que aguarda a manifestarse en el
momento final.

RESPONSORIO BREVE

V. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
R. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

V. Digno de gloria y alabanza por los siglos.
R. En la bóveda del cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Uno solo es vuestro maestro, el que esta en el
cielo: Cristo el Señor.

Cántico de la Santísima Virgen María
Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
--como lo había prometido a nuestros padres--
en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Uno solo es vuestro maestro, el que esta en el
cielo: Cristo el Señor.

PRECES.

Invoquemos a Dios, nuestro Padre, que maravillo-
samente creó el mundo, lo redimió de forma más
admirable aún y no cesa de conservarlo con amor, y
digámosle:

Renueva, Señor, las maravillas de tu amor.

Señor, tú que en el universo, obra de tus manos, nos
revelas tu poder,
haz que sepamos ver tu providencia en los acon-
tecimientos del mundo.

Tú, que por la victoria de tu Hijo en la cruz anun-
ciaste la paz al mundo,
líbranos de todo desaliento y de todo temor.

A todos los que aman la justicia y trabajan por con-
seguirla,
concédeles que cooperen con sinceridad y concor-
dia en la edificación de un mundo mejor.

Ayuda a los oprimidos, consuela a los aflijidos, li-
bra a los cautivos, da pan a los hambrientos
y fortalece a los débiles, para que en todos se
manifieste el triunfo de la cruz.

Se pueden añadir algunas intenciones libres
peticiones

Tú, que al tercer día resucitaste a tu Hijo gloriosa-
mente del sepulcro,
haz que nuestros hermanos difuntos lleguen tam-
bién a la plenitud de la vida.

Cocluyamos nuestra súplica con la oración que el
mismo Cristo nos enseñó:

Padre Nuestro ........

ORACIÓN.

Señor de poder y de misericordia, cuyo favor hace
digno y agradable el servicio de tus fieles, concédenos
caminar sin tropiezos hacia los bienes que nos prome-
tes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

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