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Vísperas
La Cátedra de san Pedro, apóstol
Fiesta

22 de febrero

Martha de Jesús+
1941-2008

Daniel +
1972-2001

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Lo que en la tierra Pedro quiera atar
será con la fuerza atado allá, en el cielo;
lo que en la tierra mande desatar
será soltado en el celeste reino.
Al fin del tiempo, al mundo juzgará.

Al Padre, gloria eterna por los siglos,
al Hijo, el Unigénito, alabanzas,
honor también al celestial Espíritu;
a ti, Dios Uno y Trino, nuestras almas
te alaben por los siglos infinitos. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 "Pedro, ¿me amas?" "Si, Señor, tú sabes que te
amo." "Apacienta mis ovejas."

- Salmo 115 -

Tenía fe, aun cuando dije:
" ¡Qué desgraciado soy!"
Yo decía en mi apuro:
"Los hombres son unos mentirosos."

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de Ti. Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 "Pedro, ¿me amas?" "Si, Señor, tú sabes que te
amo." "Apacienta mis ovejas."

Ant. 2 Miestras Pedro estaba detenido en la cárcel, la
Iglesia oraba incesantemente por él.

-Salmo 125-

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
"El Señor ha estado grande con ellos."
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes de Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Miestras Pedro estaba detenido en la cárcel, la
Iglesia oraba incesantemente por él.

Ant. 3 Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia.

Cántico
Ef. 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas
tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia.

LECTURA BREVE

1Pe 1, 3-5

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucris-
to, que en su gran misericordia, por la resurrección
de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho na-
cer de nuevo para una esperanza viva, para una he-
rencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está
reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia
en la fe para la salvación que aguarda a manifestar-
se en el momento final.

RESPONSORIO BREVE

V. Contad a los pueblos la gloria del Señor.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.

V. Sus maravillas a todas las naciones.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Tú eres pastor de las ovejas, Príncipe de los apóstoles;
a ti te han sido entregadas las llaves del reino de los cielos.

Cántico de la Santísima Virgen María
Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
--como lo había prometido a nuestros padres--
en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú eres pastor de las ovejas, Príncipe de los apóstoles;
a ti te han sido entregadas las llaves del reino de los cielos.

PRECES.

Hermanos Edificados sobre el cimiento de los após-
toles, oremos al Padre por su pueblo santo, diciendo:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Padre santo, que quisiste que tu Hijo resucitado de
entre los muertos se manifestara en primer lugar
a los apóstoles,
haz que también nosotros seamos testigos de Cris-
to hasta los confines del mundo.

Padre Santo, tú que enviaste a tu Hijo al mundo
para dar la Buena Noticia a los pobres,
haz que sepamos proclamar el Evangelio a todas
las creaturas.

Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de
la palabra,
haz que, sembrando también tu palabra con nues-
tro esfuerzo, recojamos sus frutos con alegría.

Tú que enviaste a tu Hijo para que reconcilara el
mundo contigo,
haz que también nosotros cooperemos a la recon-
ciliación de los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres
peticiones

Tú que quisiste que tu Hijo resucitara el primero de
entre los muertos,
concede a todos los que son de Cristo resucitar
con él, el día de su venida.

Oremos ahora al Padre, como Jesús enseñó a los após-
toles:

Padre Nuestro ........

ORACIÓN.

No permitas, Señor, que ninguna desorientación
llegue a perturbar nunca la fe de la Iglesia, que tú
quisiste estuviera cimentada sobre la roca sólida de
la confesión del apóstol san Pedro. Por nuestro Se-
ñor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

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