[Oficio de lectura] [laudes] [Angelus] [NOna] [Completas] [El Santo Rosario]
[Inicio]

Vísperas
Nuestra Señora de los Dolores
Memoria

15 de septiembre

Martha de Jesús+
1941-2008

Daniel +
1972-2001

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore yo con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Cristo es nuestra paz, y por la sangre de su cruz
nos reconcilió con Dios.

Salmo 121

¡Qué alegría cuando me dijeron:
"Vamos a la casa del Señor!"
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

Según la costumbre d Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
"Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios."

Por mis hermanos y compañeros
voy a decir: "La paz contigo."
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Cristo es nuestra paz, y por la sangre de su cruz
nos reconcilió con Dios.

Ant. 2 Acerquémonos a la ciudad del Dios vivo y a Jesús,
mediador de la nueva alianza.

-Salmo 126-

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas;
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Acerquémonos a la ciudad del Dios vivo y a Jesús,
mediador de la nueva alianza.

Ant. 3 Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la
redención.

Cántico
Ef. 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas
tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la
redención.

LECTURA BREVE

2Tm 2, 10-12a

Todo lo soporto por los elegidos, para que también
ellos alcancen la salvación que está en la incorpora-
ción de Cristo Jesús y la gloria eterna. Verdadera es
la sentencia que dice: Si hemos muerto con él, vivi-
remos también con él. Si tenemos constancia en el
sufrir, reinaremos también con él.

RESPONSORIO BREVE

V. Junto a la cruz del Señor, estaba santa María,
la reina del cielo y señora del mundo.
R. Junto a la cruz del Señor, estaba santa María,
la reina del cielo y señora del mundo.

V. Feliz ella, que, sin morir,
mereció la palma del martirio.
R. La reina del cielo y señora del mundo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Junto a la cruz del Señor, estaba santa María,
la reina del cielo y señora del mundo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Viendo a su madre y al discípulo predilecto junto a
ella, dijo Jesús a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu Hijo."
Luego dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre."

Cántico de la Santísima Virgen María
Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
--como lo había prometido a nuestros padres--
en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Viendo a su madre y al discípulo predilecto junto a
ella, dijo Jesús a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu Hijo."
Luego dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre."

PRECES.

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopo-
deroso, que quiso que todas las generaciones, felicita-
ran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle
diciendo:

Mira a la llena de gracia y escúchanos.

Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus
obras, que has querido que la inmaculada Virgen
María participara en cuerpo y alma de la gloria de
Jesucristo,
haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia
esta misma gloria.

Tú que nos diste a María por madre, concede por
su mediación salud a los enfermos, consuelo a los
tristes, perdón a los pecadores
y a todos abudancia de salud y paz.

Tú que hiciste de María la llena de gracia,
concede la abundancia de tu gracia a todos los
hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y
una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la
oración con María, la madre de Jesús.

Se pueden añadir algunas intenciones libres
peticiones

Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos
los santos la felicidad de su reino.

Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en
María, pidamos al Padre que colme también de bie-
nes al mundo hambriento:

Padre Nuestro ........

ORACIÓN.

Dios nuestro, que quisiste que la Madre de tu Hijo
estuviera a su lado junto a la cruz, participando en
sus sufrimientos, concede a tu Iglesia que, asociada
con María a la pasión de Cristo, merezca también
participar en su gloriosa resurrección. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

Esta página fue digitalizada por
El Equipo de oficiodivino.com
rector@oficiodivino.com
oficiodivino@hotmail.com

http://oficiodivino.com

Si deseas ayudarnos:
[Tu ayuda]

2017

[Oficio de lectura] [laudes] [Angelus] [NOna] [Completas] [El Santo Rosario]
[Inicio]