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Laudes
Domingo XXXIV
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
REY UNIVERSAL.
Solemnidad

Martha de Jesús+
1941-2008

Daniel +
1972-2001

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant A Jesucristo, rey de reyes, venid, adorémosle.
[Sal 94] ó [Sal 99] ó [Sal 66] ó [Sal 23]

HIMNO

¡Qué hermoso es el rey de la campaña!
Iba vestido de verdad,
y era su espada de conquista
el fuerte amor que vence el mal.

¡Qué hermosa aquella estirpe suya,
desde el divino manantial!
Es rey de la casa de David,
nacido en cuna virginal.

Murió en la cruz ajusticiado
por rey del pueblo de Abraham.
¡Éste es el Rey del universo!;
si Dios lo ha escrito, escrito está.

Rey que desarmas las conciencias,
rey vencedor de Satanás,
sobre las ruinas de pecado
tú solo creas vida y paz.

Oh Jesucristo, mi Señor,
rey poderoso que vendrás,
a tus hermanos pecadores
mira con rostro familiar.

¡Bendito el Rey crucificado,
el Rey del reyes inmortal,
desde la altura de tu Padre
reina con cetro de piedad! Amén.

SALMODIA

Ant. 1 He aquí un varón cuyo nombre es Germen, se sentará
en su trono para reinar y proclamar la paz a las
naciones.

- Salmo 62 -

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansias de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 He aquí un varón cuyo nombre es Germen, se sentará
en su trono para reinar y proclamar la paz a las
naciones.

Ant. 2 Se mostrará él grande hasta los confines de la
tierra, y él será nuestra paz.

Cántico.
Dn. 3,57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Angeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieve, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzadlo, por los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Se mostrará él grande hasta los confines de la
tierra, y él será nuestra paz.

Ant. 3 Dios le otorgó el imperio, el honor y la realeza, y
todos los pueblos, naciones y lenguas lo servirán.

-Salmo 149-

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Dios le otorgó el imperio, el honor y la realeza, y
todos los pueblos, naciones y lenguas lo servirán.

LECTURA BREVE

Ef 4, 15-16

Realizando la verdad en el amor, hagamos crecer
todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del
cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de
todo el complejo de junturas que lo nutren y actuan-
do a la medida de cada parte, se procura su propio
crecimiento, para construcción de sí mismo en el
amor.

RESPONSORIO BREVE

V. Que tus fieles, Señor,
proclamen la gloria de tu reinado.
R. Que tus fieles, Señor,
proclamen la gloria de tu reinado.

V. Y que hablen de tus hazañas.
R. Que proclamen la gloria de tu reinado.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Que tus fieles, Señor,
proclamen la gloria de tu reinado.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Cristo es el primogénito de entre los muertos y él
príncipe de los reyes de la tierra; él ha hecho de
nosotros un reino para Dios, su Padre. Aleluya.

Cántico de Zacarías
Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cristo es el primogénito de entre los muertos y él
príncipe de los reyes de la tierra; él ha hecho de
nosotros un reino para Dios, su Padre. Aleluya.

PRECES.

Hermanos, adoremos a Cristo Rey, el cual existe
antes de todas las cosas, y en quien todas las cosas
tienen su razón de ser. Elevemos a él nuestra voz,
clamando:

Que venga tu reino, Señor.

Cristo, salvador nuestro, tú que eres nuestro Dios y
Señor, nuestro rey y pastor,
conduce a tu pueblo a los pastos de vida.

Buen Pastor, que diste la vida por tus ovejas,
si tú nos guías en nuestra vida, nada nos faltará.

Redentor nuestro, que fuiste constituido rey sobre
toda la tierra,
haz que todos los hombres te reconozcan como
cabeza de toda la creación.

Rey del universo, que viniste al mundo para dar tes-
timonio de la verdad,
haz que todos proclamemos tu absoluta primacía
en todo.

Tú que eres nuestro maestro y modelo, y que nos
has admitido a tu reino,
concédenos llevar desde hoy ante tus ojos una
vida santa, sin mancha y sin culpa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres
peticiones

Pidamos fervientemente al Padre celestial la llegada
del reino de su Hijo a cada uno de los hombres, nues-
tros hemanos:

Padre nuestro .............

ORACIÓN.

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar to-
das las cosas en tu Hijo muy amando, rey del universo,
haz que toda creatura, liberada de toda esclavitud,
sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por nues-
tro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

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