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Laudes
SAN MARTÍN, obispo
Memoria

11 noviembre

Nació en Panonia, hacia el año 316, de padres paganos.
Habiendo recibido el bautismo y renunciado a la milicia, fun-
dó un monasterio en Liturgé (Francia), donde practicó la vida
monástica bajo la dirección de san Hilario. Más tarde fue or-
denado sacerdote y elegido obispo de Tours. Fue un modelo
de buen pastor y fundó otros monasterios, trabajó en la for-
mación del clero y evangelizó a los pobres. Murió el año 397.

Martha de Jesús+
1941-2008

Daniel +
1972-2001

INVITATORIO

V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Aclamemos al Señor, al recordar hoy a
Martín.
[Sal 94] ó [Sal 99] ó [Sal 66] ó [Sal 23]

HIMNO

Cristo, Cabeza, Rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.

Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia
jefe del pueblo.

Él fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.

Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos tu gloria. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Martín, sacerdote de Dios, el cielo, el reino
de mi Padre, te ha sido abierto.

- Salmo 62 -

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansias de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Martín, sacerdote de Dios, el cielo, el reino
de mi Padre, te ha sido abierto.

Ant. 2 Con los ojos y las manos continuamente levantados
al cielo, no cejaba en la oración. Aleluya.

Cántico.
Dn. 3,57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Angeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieve, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzadlo, por los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Con los ojos y las manos continuamente levantados
al cielo, no cejaba en la oración. Aleluya.

Ant. 3 Martín, lleno de alegría, fue recibido en el seno
de Abraham; Martín pobre y humilde entró en el cielo
cargado de riquezas. Aleluya.

-Salmo 149-

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Martín, lleno de alegría, fue recibido en el seno
de Abraham; Martín pobre y humilde entró en el cielo
cargado de riquezas. Aleluya.

LECTURA BREVE

Hb 13, 7-8

Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expu-
sieron la palabra de Dios: reflexionando sobre el desen-
lance de su vida, imitad su fe, Jesucristo es el mismo hoy
que ayer, y para siempre.

RESPONSORIO BREVE

V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar
el nombre del Señor.
R. He colocado centinelas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. ¡Oh varón dichoso; cuya alma posee ya el paraíso!
Por ello se alegran los ángeles, ser regocijan los arcánge-
les; y el coro de los santos y la multitud de las vírgenes
lo aclaman, diciendo: "Quédate con nosotros para siempre."

Cántico de Zacarías
Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestro pasos
por el camino de la paz

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¡Oh varón dichoso; cuya alma posee ya el paraíso!
Por ello se alegran los ángeles, ser regocijan los arcánge-
les; y el coro de los santos y la multitud de las vírgenes
lo aclaman, diciendo: "Quédate con nosotros para siempre."

PRECES.

Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó
la vida por sus ovejas, y supliquémosle diciendo:

Apacienta a tu pueblo, Señor.

Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores nos
haz revelado tu misericordia y tu amor,
haz que por ellos, continue llegando a nosostros
tu acción misericordiosa.

Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pas-
tores sigues siendo el único pastor de tu pueblo,
no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.

Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos
pastores eres el médico de los cuerpos y de las
almas,
haz que nunca falten a tu Iglesia los ministros
que nos guíen por las sendas de una vida santa.

Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia
con la prudencia y el amor de los santos,
haz que, guiados por nuestros pastores, progre-
semos en la santidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres
peticiones

Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos
enseñó:
Padre nuestro .............

ORACIÓN.

Renueva, Señor, en nosotros las maravillas de tu gra-
cia, para que, al celebrar hoy la memoria de san Martín,
obispo, que te glorificó, tanto con su vida como con su
muerte, nos sintamos de tal modo fortalecidos, que ni la
vida ni la muerte puedan separarnos de tu amor. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN.

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.

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